lunes, 18 de diciembre de 2017

Descripción del descubrimiento de la INTERVENCIÓN TERAPEUTICA RDM en el tratamiento del dolor

     El descubrimiento se produce de forma fortuita pero no sin ciencia. Teniendo conocimientos de acupuntura y auriculoterapia, lo unidos a la ciencia enfermera y de forma fortuita (como suelen ser los descubrimientos) se observa que:

La aplicación de elementos de la auriculoterapia, usados como una estimulación continua sobre la zona del dolor mitigan y resuelven ese dolor

     Estos elementos usados con denominados chinchetas, Chinchetas de acero de auriculoterapia de la marca Acimut que tienen en su parte superior un pequeño adhesivo sanitario para fijarlas y poder colocarlas con facilidad (ver foto 1).

Fotografía 1

Descripción del 1er caso:

     La paciente una mujer de 62 años (LCT), de profesión administrativa. Trabajaba 7 horas al día con el uso de un ordenador y de atención directa al público en el mismo puesto de trabajo.

     Padecía dolor agudo de 4 meses de evolución en los deltoides, relacionados con sus posturas no ergonómicas durante todas las horas laborables y la tensión que le producía la atención al público.

     Por este motivo, presentaba un dolor continuo que valoraba con nivel 10 en la escala del dolor 1-10, con bastante frecuencia, El dolor no solía bajar de 6 al inicio de la jornada laboral y se incrementaba según esta discurría.

     No tomaba una pauta farmacológica continua para el alivio del dolor, sino esporádica unida a picos de dolor, en los cuales se la administraba Diclofenaco 50mg i.m..

     No presentaba alteraciones óseas que fueran vistas a nivel radiológico.

     Recibió unas sesiones de acupuntura que no eran totalmente satisfactorias para mejorar el dolor, comentaba que tras la sesión de acupuntura pasaba de tener un 10 en la escala del dolor a tener un 6-7, sin una mejora global significativa. Las sesiones no eran relajantes pues le producían mucha incomodidad física la postura (decúbito prono) en la que se realizaban las sesiones.

     En una de estas sesiones, el enfermero terapeuta acupuntor le tuvo que suspender la sesión precipitadamente por la verbalización de la incomodidad que le suponía a la paciente. En ese mismo momento decide dejarle colocadas 10 chinchetas repartidas por la zona dolorida, pensando en un efecto placebo, o al menos, que la paciente se fuera con la idea de estar en tratamiento, o que aunando conocimientos de diferentes disciplinas integrados y de forma inconsciente, algo calmara el dolor que sufría su paciente.

     Las chinchetas las colocó formando triángulos equiláteros, más/menos de 3 a 4 cm de lado haciendo una malla, (independiente de los puntos de acupuntura, de forma aleatorias, y fuera de las prominencias óseas). Basándose en la formas geométricas puras y los triángulos equiláteros refractarios (fotografía 2).

     Fotografía 2:



     Todo este proceso se realizó con el consentimiento verbal de la paciente.

     A las 24h del inicio de esta terapia, el dolor había reducido su intensidad de un 7 en la escala (1-10) a un 5. La verbalización de la paciente era muy positiva

-”...no me ha dolido casi, he podido dormir toda la noche y me he levantado descansada”

     La paciente estaba tan contenta que preguntó al enfermero respecto a la terapia, (duración de las chinchetas puestas, cada cuanto se cambian,..). El terapeuta le tuvo que decir que no había terapia, que había aunado conocimientos de las distintas disciplinas que había estudiado ( acupuntura, enfermería, auriculoterapia) y que por ello probó a ponerla las chinchetas. Y que a partir de ese momento iniciaban un experimento del tratamiento si ella estaba de acuerdo.

     La paciente mantenía las chinchetas durante 1 semana y posteriormente se retiraban y se volvían a colocar en los puntos medios de los triángulos equiláteros para descansar en los puntos de incisión. Durante todo el proceso la paciente podía hacer vida totalmente normal ( incluso podía ducharse con ellas y tener cuidado al secarse para no despegarlas).

     Durante este proceso el dolor nunca aumentaba sino que semana a semana el dolor iba disminuyendo hasta conseguir un nivel 0 de dolor y no precisar volver a ponerlas, (ver Tabla 2). La paciente al inicio del proceso estaba en situación de activo laboralmente, y no preciso baja laboral en ningún momento.

     La valoración de la paciente fue muy positiva en todos los aspectos, la verbalización en una entrevista posterior refiere:

las chinchetas me curaron el dolor de espalda, no me molestaron y me permitían trabajar sin aumentar cada vez más el dolor” 

     Si alguna chincheta, se despegaba durante el intervalo de tiempo que transcurre entre cambio y cambio, no se reponía, aunque se modificaba la configuración, pero esta modificación posterior no afectaba al resultado.

     Tabla 2:

Fecha
Liker
Nº de Chinchetas
Zona Anatómica
14/11/2014
7
10
Ambos deltoides
21/11/2014
5
10
Ambos deltoides
28/11/2014
4
10
Ambos deltoides
05/12/2014
3
10
Ambos deltoides
12/12/2014
2
10
Ambos deltoides
19/12/2014
0
0
Ambos deltoides

     Tras este primer experimento la paciente padeció a los dos meses otro dolor de tipo muscular, y solicitó volver a realizar la misma terapia. Los resultados son los que se exponen en la tabla nº3 y fotografía (nº3):

     Tabla 3:

Fecha
Liker
Nº de Chinchetas
Zona Anatómica
17/02/2015
7
16
Lumbares
24/02/2015
5
16
Lumbares
03/03/2015
3
12
Lumbares
10/03/2015
1
10
Lumbares
17/03/2015
0
0
Lumbares

     Fotografía 3:



     Como dato a tener en cuenta la paciente es alérgica a los metales y no presentó ninguna reacción.

     Discusión:

Tras la experimentación con la utilización de chinchetas en la zona dolorida se constata que la paciente ha mejorado llamatívamente un dolor que no cedía con otro tipo de terapia.
Valorando al final de la terapia con una ausencia de dolor.

     El efecto placebo que se puede pensar en esta situación, queda en entredicho al ser un tratamiento de larga duración, pues la terapia se mantuvo durante un mes. Podríamos pensar en el placebo si solo hubiera sido efectivo en las primeras horas o días y posteriormente en las sucesivas sesiones no fuera efectivo.

     El efecto de confianza que podía darse en la paciente con el terapeuta (compañeros de trabajo) también puede darnos lugar a pensar en un sesgo positivo, y querer “contentar” al experimentador. Pero tendríamos que pensar en una paciente con personalidad masoquista, que quiera seguir con una terapia, que aunque no dolorosa es con agujas, y transmitir tanto con la comunicación verbal como no verbal, todos los días que se encuentra mejor, sólo por agradar. No lo creemos factible.

     Respecto a qué número de chinchetas utilizar, ha sido variable, se inició, como azar, 10, por ser un número redondo, y por ser el número de chinchetas que vienen por cada blister a nivel práctico.. Este número se ha modificado cuando la zona a tratar es muy grande, por obesidad como sucedió en la zona lumbar.

     Conocemos que los efectos de la acupuntura son cada vez más demostrados en estudios científicos, aunque no queden explicar cómo funciona, científicamente hablando, en el cuerpo. Por lo tanto, parece que esta nueva terapia podría desarrollarse por su efectividad, aunque la explicación científica de las modificaciones que se producen en el cuerpo, en las células a través de estas chinchetas, no seamos capaces de explicarla.

     No hay estudios que demuestren que la estimulación cutánea o acupresión con las actividades que se definen en el libro de la NIC resuelva casos de dolor tan intensos y que se mantengan los resultados en el tiempo. Los cuidados que la enfermera de forma autónoma puede dar a los pacientes con dolor no resultan, por lo tanto no del todo efectivos.

     Valoramos que podría integrarse dentro de las intervenciones de enfermería, por su facilidad e inocuidad aparente. Y que esta intervención podría indicarse como forma de autocuidado ante el dolor con la formación al paciente adecuada por parte de la enfermera.